

Me auto-plagié. Confieso mi pecado. El segundo boceto (el que finalmente se aprobó) parte de una imagen que propuse para un libro anterior de Luis Melnik. Pero concordamos con autor y editora que calzaba perfectamente en este nuevo título, así que lo usamos sin culpa. Es un bello manuscrito medieval que modifiqué ligeramente para que la tipografía funcionara en ese espacio irregular.